martes, 23 de abril de 2013

Enamorate de la Humanidad



Desde anoche, me he vuelto a enamorar de la Humanidad.

Esta semana estaba preparando mi nuevo post, documentándome ya que el tema que iba a tratar es bastante innovador y existe poca bibliografía.

Pero finalmente, aunque prometo publicarlo esta misma semana, (estoy esperando un e-mail de Söderlund), la actualidad ha hecho que cambie el contenido de este post.

Al menos la mía propia, me refiero a mi actualidad, ya que como comentaba hace pocos días con un buen amigo, la realidad es aquella que yo percibo y como la percibo. Lo demás no existe.

Así que, desde anoche me he vuelto hacer forofo de la Humanidad.

Esa humanidad que siempre está (o suele hacerlo) cuando más se necesita. Si, como en casos como los atentados de Boston, el 11-S y 11-M, y otros tantos que habría que mencionar.

Esa humanidad que se reconoce a sí misma en el reflejo del vecino de enfrente y es capaz de llegar a sentir el dolor y sufrimiento que padecen otros. A la que las emociones le dominan, tanto para bien como para mal.

Y todo esto viene a colación de un programa que emiten en Canal Sur, todos los lunes, donde a través del mismo se pide ayuda urgente para familias que están verdaderamente al límite de sus posibilidades, con enormes dramas familiares. 

Qué bien vivimos algunos y pensamos que nos falta de todo.

La sociedad se vuelca con esas personas, las llamadas se suceden para, cada uno dentro de sus posibilidades, aportar lo que pueden a estas familias.

Incluso hay quejas de que faltan líneas para poder conectar con el programa, es decir, que se saturan las líneas, no para PEDIR, ni participar en ningún concurso, si no para DAR y compartir generalmente lo poco que se tiene material y lo mucho de humanidad.

Y eso es lo que más me llamó la atención. Las personas que entran en el programa para ofrecerse, son de pocos recursos económicos generalmente. Pensionistas que comparten parte de su pensión, jóvenes que ofrecen los ahorros que tenían para sus vacaciones, un coche, alojamiento…

¿Qué nos hemos perdido? O mejor, ¿dónde nos perdimos?

Si no somos capaces de recordar quien somos y que pertenecemos a una comunidad, es que nos hemos perdido por el camino, pero nunca es tarde para volver a él.

Estas personas tienen recursos bastante limitados, pero les sobra Humanidad, y eso es lo menos que se puede pedir cuando se vive en sociedad. Lo demás llega por su propio peso.
Por eso, como decía al principio, anoche me enamoré, de la Humanidad, de todas las personas que hacen que podamos seguir escribiendo esa palabra en mayúsculas.

De todos los que no se escudan o excusan en su situación para ayudar a desconocidos, porque siempre hay alguien peor que uno mismo y ser consciente de ello y estar disponible para ayudar, es, sin duda, el mayor rasgo de humanidad que puede tener un Ser Humano

Seguro que tienes mil motivos para ser feliz, así que no los desaproveches, y al menos, contagia a tu alrededor de tu felicidad a los demás, pues si estás leyendo estas líneas, posiblemente perteneces al grupo de los que pueden ofrecer y mucho a la sociedad.

Así que no lo dudes, un poco de cada uno de nosotros hace un mucho para algunos.